Vinos del Uruguay lanzó su nueva campaña publicitaria

La campaña transmite los principales valores del vino uruguayo de una forma inédita, ya que para ello se realizó el primer rollo de película hecho completamente con botellas de vino. Con ese recurso original y único, la historia cuenta las virtudes de nuestros vinos a través del propio vino.

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Además se buscó recrear todo de forma totalmente artesanal, con dibujo a mano alzada, etiquetado a mano y la creación del propio dispositivo que simula un rollo de cine.

La total artesanalidad de todo el desarrollo, si bien implicó un gran desafío de producción, refleja un importante valor de nuestro sector vitivinícola.

La historia va acompañada de una canción que más que jingle es el «himno de nuestros vinos» en el que de una forma muy pegadiza canta a través de distintos conceptos que los vinos del Uruguay son lo más grande que hay.

Aquí el spot:

Fuente: inavi.com.uy

La madera, ¿por qué es tan importante para el vino?

El envejecimiento de los vinos en madera es relativamente reciente, se descubrió al observar la mejora que se producía después de tenerlos cierto tiempo en barrica para su transporte marítimo.

El vino en contacto limitado con el aire, desarrolla nuevos sabores y adquiere estabilidad. Posteriormente, los vinos deben continuar su evolución con una crianza en botella.

Pero, ¿por qué el vino mejora la envejecer en toneles de madera? Como en otras ocasiones consultamos a TONELLERIE MEYRIEUX, líder mundial en fabricación de barricas, para descubrir con mayor detalle las ventajas que ofrece la madera al vino.

Durante el envejecimiento en madera se producen los siguientes fenómenos:

  • Reacciones de condensación entre antocianos y taninos, que se dan con la intervención del acetaldehído y conducen a compuestos coloreados.
  • Reacciones de oxidación que en el caso de los antocianos son degradados, los taninos se pardean y las combinaciones taninos-antocianos evolucionan su color hacia el anaranjado.
  • Reacciones de condensación que llevan a la desaparición de moléculas por precipitación.
  • La madera cede al vino: Taninos, Polifenoles y sustancias aromáticas.

Concretando un poco más estos fenómenos desde el punto de vista organoléptico, hay que precisar que, los vinos soportan una serie de transformaciones que van a modificar de manera importante sus características iniciales.

Modificación del color

La microoxigenación que se produce a través de la madera, oxida los taninos y otros polifenoles y le hace perder su color rojo brillante y su viveza, con tendencia a avanzar hacia los anaranjados.

Este proceso se denomina ‘polimerización’, o sea la combinación de las moléculas responsables del color.

En los vinos jóvenes los taninos (amarillos) y los antocianos (rojos) están libres. El envejecimiento en madera hace que se acoplen uno al otro (polimericen) y mejoren recíprocamente: el rojo de antociano torna a castaño que junto al amarillo del tanino produce el característico matiz anaranjado, o ‘teja. Así se produce una estabilización del color.

Por otro lado, el sabor áspero del tanino se atenúa y desaparece. Igualmente se produce una lenta desaparición de las catequinas y procianidinas poco condensadas, y la formación de taninos de alto peso molecular.

Modificación sustancial de los aromas

Se pierden parte de los primarios (frutas, flores, verdes) y aparece el típico bouquet de crianza en barrica. El otro bouquet será el que se produzca en la prolongación de su crianza en botella.

Cambios importantes en el sabor

La crianza modifica la astringencia y el amargor, cede cierto protagonismo a una cierta finura y complejidad.

 

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LOS RIESGOS DE LA CRIANZA EN BARRICA

Los riesgos de la crianza en barrica pueden afectar por una parte al estilo del vino envejecido, debido a una deficiente selección del tipo de barrica utilizada, o también a un tiempo de crianza inadecuado por exceso o por defecto, y por otra parte, a la alteración del vino debida a las siguientes causas:

  • Oxidación debida a una excesiva permanencia del vino en la barrica, o a la existencia de un importante espacio vacío dentro de la misma, o a un sistema de cierre inadecuado.
  • Excesivo aumento de la acidez volátil, producido por un desarrollo de las bacterias acéticas en la superficie del vino, acompañado de la formación de acetato de etilo que presenta un fuerte y característico olor. Incrementos de la acidez volátil en los vinos envejecidos son normales cuando no sobrepasa los niveles de 0,1 a 0,2 gramos/litro en un año. Al tratarse de una alteración de tipo aerobio, todas aquellas condiciones de la crianza que suponen un contacto del vino con el aire aumentan el riesgo de que ésta se produzca, siendo además la temperatura elevada otro factor a tener en cuenta.
  • Formación de velos de levaduras sobre la superficie del vino, que pueden comunicar a los vinos olores y gustos anormales, destacando especialmente los producidos por la Brettanomyces/Dekkera, que produce etil-4-fenol de desagradable olor a cuero o a sudor de caballo.
  • Formación de mohos en las bodegas de crianza excesivamente húmedas, y también en la parte exterior de las barricas con fugas de vino, que pueden llegar a contaminar aromáticamente los vinos, y especialmente si existen dentro de los locales materiales tratados con cloro o desinfectantes del tipo clorado.

Las operaciones de trasiegos y de rellenos son de gran importancia para evitar estos problemas, así como la utilización del anhídrido sulfuroso de manera juiciosa, tanto manteniendo un cierto nivel en el vino, como también utilizándolo después en las operaciones de lavado como desinfectante del interior de las barricas, y por fin contando con las adecuadas condiciones de higiene del local destinado a la crianza.

BENEFICIOS DEL ENVEJECIMIENTO EN BARRICA: 

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Fuente: vinopack.es

¿Cuánto tiempo dura un vino y cuándo beberlo?

La crianza o envejecimiento del vino no sólo se produce en la cubas o barricas, también ocurre en las propias botellas de vino, tanto en la propia bodega productora como en la del consumidor. El vino evoluciona, por tanto, en la botella.

Pero, ¿cuánto tiempo dura el vino en la botella? Y sobre todo ¿cuándo beberlo? Desde Wine At Home, firma líder en fabricación de cavas para conservación de vinos, nos responden a esta y otras cuestiones.

Las condiciones de crianza de un vino dentro de una botella son generalmente de reducción, aunque también de oxidación debido a que puede producirse una entrada de aire dentro de la misma, especialmente durante su permanencia en la bodega productora, teniendo ésta diverso origen.

En primer lugar, en una botella estándar -de 75 cl.- recién llenada y taponada, puede existir una pequeña cantidad de aire situada en el gollete y sobre la superficie del vino que procede del llenado de la botella, así como del aire disuelto durante la misma operación, que puede variar en función del tipo de llenadora. Unas pequeñas décimas de ml. de aire que durante las primeras semanas y meses siguientes al embotellado provocarán una microoxigenación del vino.

Por otro lado la falta de hermeticidad del tapón de corcho, en caso de usarse este cierre, por encontrarse inicialmente en expansión, y también por el propio aire contenido en el corcho, contribuirá a esta microoxigenación.

También es importante destacar las variaciones exteriores de temperatura, que provocan dilataciones y contracciones del vino, que pueden ‘bombear’ aire hacia el interior de la botella en cantidades muy importantes. Una diferencia de 15° C de temperatura, admite o expulsa un volumen de aire o vino del orden de 4 ml, que corresponde a una entrada de oxígeno de unos 0,4 a 0.8 ml por cada cambio térmico. Este hecho puede suceder tanto en la guarda inicial en la bodega productora como en el propio domicilio del consumidor, por tanto resulta vital para mantener la calidad del vino evitar las oscilaciones de temperatura.

Con unas buenas condiciones de guarda en botella, con una temperatura baja y constante, unido a un adecuado llenado de la botella en la bodega, con la utilización de un buen tapón de corcho u otro material adecuado y hermético, y conservando las botellas en posición horizontal o invertida, para que el corcho permanezca elástico y en contacto con el vino, entonces las cantidades de oxígeno que pueden penetrar en la botella se pueden considerar nulas, pudiendo de este modo referirse a una crianza realizada en un ambiente reductor, exclusivamente.

Los problemas que el tapón de corcho viene ocasionando a los vinos embotellados, en unos casos por una cesión de sustancias aromáticamente defectuosas (el más común es la contaminación por TCA), o en otros casos derivados por una falta de hermeticidad, hacen que en la actualidad se esté cuestionando la utilización de otros sistemas alternativos para el cierre de las botellas que, rituales aparte, ofrezcan mejor hermetismo al vino.

En todo caso, durante la crianza en botella se busca y se produce una disminución del potencial oxidativo del vino que favorezca la formación del color, una mayor complejidad aromática y suavidad en el vino debido a la polimerización de alguna de sus suntancias (polifenoles).

LA CURVA DE CALIDAD DEL VINO

La crianza en botella se desarrolla según una curva de calidad, que toma forma de campana invertida, llegando a un máximo al cabo de unos meses o años, depende del vino, y decayendo con una mayor o menor rapidez hasta llegar a anularse haciendo el vino imbebible.

La duración de esta curva también depende del tipo de vino y de las características de su añada, pudiendo en algunos grandes vinos tintos llegar a superar los 40 a 50 años, mientras que en otros, este período puede ser de tan sólo unos meses.

En casos muy puntuales, los grandes vinos dulces y generosos pueden incluso llegar a vivir un tiempo superior a los 100 años.

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Se distinguen por lo tanto tres etapas en la evolución del vino en la botella:

Fase de desarrollo

En esta fase de crecimiento el vino, una vez embotellado empiezan a desarrollar los fenómenos antes descritos, que mejoran su calidad, incrementándose paulatinamente su calidad durante un período variable, y pudiendo pasar por unas etapas de oscilación previas, motivadas por la recuperación del vino de las operaciones del embotellado.

Fase de apogeo

En esta fase de plenitud, donde el vino alcanza su máxima calidad, que mantiene durante un período relativamente dilatado.

Fase de declive

Donde el vino una vez alcanzada su máxima calidad, inicia un camino descendente, hacia su «muerte». Esta etapa puede ser de mayor o menor duración, dependiendo de las condiciones ambientales y de cómo conservemos las botellas.

 

Por todo ello, la mejor manera de establecer la idoneidad de consumo de un vino a efectos de la curva de calidad es probarlo. Es conveniente guardar varias botellas del mismo vino y añada e ir abriéndolas a lo largo de varios meses para comprobar su evolución y su momento óptimo de consumo. La recomendación de consumo de la propia bodega también puede resultar un dato orientativo fundamental.

Fuente: vinetur.com

¿QUÉ QUIERE DECIR “LA AÑADA” DE UN VINO?

¿Qué son las añadas del vino?

La añada de un vino hace referencia al año en el que las uvas han sido recolectadas, así de fácil. Nos indica si han crecido en unas condiciones óptimas o han sufrido desatinos meteorológicos. Esta información aparece con frecuencia en la etiqueta frontal, pero puede estar en la contraetiqueta, el cuello de la botella o incluso en el corcho. Hay todo un aura alrededor de los vinos que muestran su añada, pero para nada guarda relación directa con la calidad del vino.

¿Cómo se clasifican?

Las añadas se pueden clasificar en regulares, buenas o excelentes atendiendo a unos criterios. Esta clasificación la realizan los Consejos Reguladores en función de las condiciones climatológicas concretas del año en la zona vitivinícola. La calificación de la añada ofrece una información orientativa de la calidad del vino, ya que se hacen según la media climatológica. Puede darse el caso, en el que una añada se califique como regular debido a una sequía, pero sí un microclima de esa zona no se ha visto afectado, ahí la cosecha puede ser buena. Por eso dicha información es relativa.

¿Es importante para el consumidor?

El vino es el resultado del terreno y la climatología que cambia cada año, por eso no hay dos añadas iguales. A la hora de comprar un vino este dato nos servirá para seleccionar la calidad y para escoger las mejores cosechas de zonas de producción vitivinícola donde hay variaciones climatológicas significativas, como es el caso de Europa. En California, Sudáfrica, Australia o Chile hay variaciones de vendimias. pero no tan acusadas como en Europa.

La añada sólo nos va a aportar una información del vino que sí puede ser un signo de calidad, pero tampoco es decisivo a la hora de comprarlo. Un vino desprovisto de añada puede ser de la misma calidad o superior.

¿Es imprescindible indicar la añada?

El mundo del vino es muy variado, por eso nos gusta tanto. Hay mucha tradición, pero también mucha innovación. Puede darse el caso en el que una bodega decida elaborar vinos combinando añadas, por lo que no tendrá ninguna concreta. Esto se hace por cuestiones económicas o de marketing o por los gustos del enólogo…Indicar la añada también es un argumento de marketing. Es ahí donde entra en juego el avezado comprador y sus criterios de elección del vino.
Fuente: vinopack.es

Se vino el verano! Aprendé a hacer 5 cócteles con vino blanco.

Refrescante, sabroso y especial para la época de mayor calor, el vino blanco suele acompañar reuniones con amigos en el día y también en la noche. Pero ya no debes simplemente servirlo en sus copas: aprovéchalo para crear cócteles increíbles con estas cinco recetas.

1. Mojito Vinero

Coloca en una coctelera hojas de menta frescas y limpias (unas 8 para hacer dos cócteles grandes, o cuatro pequeños), un poco de jugo de limón, y una cucharada generosa de jarabe de goma. Mezcla un poco y luego añade unos 100 cc de ron. Coloca la tapa y mezcla agitando vigorosamente.

Prepara copas de vino blanco o degustación (aunque puedes usar champañeras o de Martini), vierte en cada una 150 cc de vino blanco seco, una cucharada de escamas de hielo, y completa la capacidad con la preparación de la coctelera. Decora con granos de uvas blancas dulces y una hoja de menta.

2. Cupido

Prepara este refrescante cóctel colocando en la coctelera 100 cc de vino blanco seco, 50 cc de jarabe de goma y una clara de huevo. Agita vigorosamente para integrar y romper la liga de la clara, durante unos 30 a 45 segundos. Luego, agrega unos cubos de hielo, tapa, y vuelve a agitar por unos 45 a 60 segundos, con energía.

Vierte colando en copas adecuadas, y decora con un poco de amargo de angostura.

3. Spritzer de Vino Blanco

Un clásico nórdico, con un toque refrescante.

Prepara cuatro cócteles sirviendo en copas adecuadas dos tazas de vino blanco (es decir: media taza en cada copa). Agrega unas escamas o un cubo de hielo, y completa la capacidad con limonada, no demasiado dulce, aunque al gusto. Por último, decora con una rodaja de limón o de naranja.

4. Blanco y negro

Se trata de una opción intrigante y deliciosa que se elabora mezclando en la coctelera un total de 15 partes de vino blanco y 2 partes de licor de grosellas negras. Se mezcla sin agitar demasiado, y se sirve en copas refrigeradas, o acompañando con grosellas frescas y congeladas a modo de hielos.

También puedes congelar granos de uva y colocar de a tres en el fondo de la copa. Otra forma de decorar es rodeando el borde de la copa con un poco de azúcar teñida de negro, y luego refrigerada.

 

5. Palermo

Esta es una versión más picante para la noche, que se prepara colocando en la coctelera hielo en cantidad abundante. Una vez que enfríe, se cuela el agua derretida y se incorporan 6 partes de ron de vainilla (o del que prefieras), 6 partes de jugo de piña (ananá), 5 partes de vino blanco y 1 parte de almíbar.

Agita vigorosamente hasta que los hielos casi se hayan derretido, y sirve en copas refrigeradas. Decora con un trozo de piña al natural encastrado al borde de la copa.

20 conceptos imprescindibles que te ayudarán a conocer el vino

Existen cientos de términos relacionados con el vino, desde la viña, hasta la cata del vino, pasando por los términos más técnicos durante la elaboración del vino.

  1. Acidez: Característica imprescindible y necesaria en el vino que aporta frescura –en boca y en nariz- y posibilita la duración y guarda de los vinos. Todos los vinos son ácidos por naturaleza. La acidez puede ser volátil, que procede principalmente del ácido acético y ayuda a dar al vino su aroma y estabilidad; y fija o estable, que la origina el ácido tartárico y cítrico, que da la armonía al vino. Se denomina acidez total al cómputo total de ácido en el vino que se calcula mediante la suma de las dos anteriores.
  2. Alcohol etílico: Es el alcohol presente en el vino y en las bebidas alcohólicas. No es perjudicial en un consumo moderado, especialmente si se halla combinado con una sustancia benéfica como los taninos o el resveratrol. No es el único tipo de alcohol presente en el vino, pero si el mayoritario.
  3. Ampelografía: Rama de la botánica que trata de la viña y de sus variedades. La ampelografía se ocupa de la identificación de los diferentes tipos de ‘vitis’ (vides). Tradicionalmente esta labor se realizaba mediante la clasificación de formas y colores de las hojas, aunque las nuevas técnicas ya incluyen la clasificación genética a través del ADN.
  4. Taninos: Son una sustancia de la familia de los polifenoles que aportan color al vino, especialmente con el paso del tiempo pero, sobre todo, tienen una considerable acción antioxidante e importantes beneficios para la salud. Son sustancias naturales que se encuentran en el hollejo de los racimos de uvas (esto es: pieles, pepitas y raspón). En el vino, una importante cantidad también puede proceder de la madera de la barrica, en caso de que haya sido sometido a crianza. Los taninos tienen un sabor muy característico y fácil de detectar, al presentarse en boca astringente y amargo.
  5. Tártaros: Se llama así a pequeños cristales que pueden encontrarse en el vino procedentes del ácido tartárico, antes visto, que solidifica en forma de sales de ácido tartárico, si estas sales se combinan con potasio, presente en el vino, se los denomina bitartrato de potasio o simplemente bitartrato. Son componentes naturales del vino, inofensivos, que se depositan en el fondo de la barrica y rara vez en las botellas de vino.
  6. Botrytis cinérea: Hongo de la famosa «podredumbre noble» que afecta a las uvas que producen los grandes vinos blancos (Sauternes, Tokaji, etc). Se da en circunstancias especiales de nieblas matinales que luego dan paso a un ambiente seco que motiva la pérdida de líquidos de la planta y concentración de azúcares, pasificándose en la misma planta.
  7. Compuestos fenólicos: Son un grupo de sustancias totalmente naturales con la presencia de un grupo fenol. Los diferentes tipos de fenoles, o polifenoles, son diversos aunque existen dos predominantes que aportan color al vino: los Antocianos y los Taninos. Además existen otro tipos de polifenoles presentes en el vino: catequinas, quercitina, resveratrol, cumarínico, cinámico, cafeico, gentísico, ferúlico, vanílico… Los polifenoles aportan, en su mayoría, beneficios para la salud.
  8. Degüelle: Práctica manual para la elaboración de vinos espumosos consistente en cortar el cuello de la botella en los vinos espumosos para eliminar las posibles lías que hayan quedado en el tapón, después de la segunda fermentación.
  9. Envero: Color que cogen las uvas cuando empiezan a madurar; de verde a amarillo, las blancas, y de verde a rojo-azul las tintas. Generalmente a finales de agosto.
  10. Ester: Combinación de un ácido orgánico y un alcohol. Es la principal causante de los aromas de crianza.
  11. Extracto seco: Lo que queda cuando eliminamos todo el H2O del vino, la sustancia del vino. Son la parte de la materia disuelta en el vino y que no se evaporan, en laboratorio se obtiene por evaporación al calentar el vino. Estas sustancias suponen el todo del vino: Su cuerpo, aspecto, color, aromas y sabor.
  12. Envinar: Verter un poco de vino del que vamos a beber en un recipiente desechándolo después. Es una operación que pretende preparar la copa (limpiándola a veces) para apreciar mejor los aromas y gustos que después cataremos.
  13. Lías: Son los desechos o heces defecados por las bacterias responsables de la fermentación -las levaduras- así como las propias bacterias muertas que transfieren sustancias al vino. Esta materia espesa se deposita en el fondo de los recipientes donde se haya realizado la fermentación. Se dice de un vino «sobre lías» aquel que ha sido sometido durante un tiempo de crianza en estas sustancias antes de ser trasegado (filtrado). Esta tipo de crianza incrementa el extracto seco del vino, y por tanto su cuerpo y sabor.
  14. Flying wine makers: Palabras inglesas que traducen la expresión «enólogos volantes», que son enólogos profesionales que acuden allí donde los contratan.
  15. Petillant: Sinónimo de aguja. Vino con carbónico que a menudo procede exclusivamente de la fermentación. Todos los vinos blancos pueden tener gas carbónico en forma de finas burbujas, lo que es natural en estos vinos y en los rosados jóvenes que hayan sido correctamente embotellados.
  16. Organoléptico: El análisis organoléptico es la valoración de un vino a través de todos los sentidos del cuerpo. Son las cualidades del vino apreciadas por la vista, olfato, tacto, oído y gusto. Se utiliza este término para diferenciarlo del análisis químico realizado en laboratorio.
  17. Primeur: Palabra francesa que define toda una modalidad comercial para comprar vinos por anticipado y que podríamos traducir como «en primicia». Oferta de venta que tiene lugar poco después de la vendimia cuando el vino aún no ha desarrollado todo su potencial pero ya empieza a dar muestras de él. Es un tipo de inversión que requiere la especulación y que requiere de una cultura básica vinícola. La falta de regulación en este tipo de mercado, denominado «mercado gris», provoca que se produzcan habitualmente hechos delictivos como falsificaciones y estafas.
  18. Retrogusto: Sensación en boca que permanece tras ingerir el vino.
  19. Retronasal: Igual sensación a la anterior pero referida al olfato.
  20. Venencia: Pequeño recipiente cilíndrico de poca capacidad, generalmente de plata que va cogido a una varilla de unos 80 centímetros, de cierta flexibilidad y terminado en gancho. Se utiliza en Jerez para sacar pequeñas cantidades de vino de la bota y para su degustación inmediata.Fuente: vinetur.com

¿Por qué nos duele la cabeza después de beber ciertos vinos?

¿Quién no ha oído alguna vez a alguien quejándose de que, después de tomar vino, le ha empezado a doler la cabeza? Y no nos referimos a las molestias propias de una resaca sino a un tipo de jaqueca muy particular que aparece, solo en algunas ocasiones, pero ya tras la primera copa.

Basándose en la información disponible en foros y páginas muchos suelen hablar del exceso de azúcar y de los sulfitos, esa sustancia que, tal y como consta en la etiqueta, contienen muchos los vinos. Pero, aunque puede haber personas que sean alérgicas a los sulfitos, la evidencia científica va por otro lado.

La dietista-nutricionista Lucía Martínez  descarta lo del azúcar porque ni siquiera un cava dulce se acerca a los refrescos. Dependiendo de la sensibilidad de cada uno, el alcohol puede generar «cefalea tensional», pero si los efectos se dan con el vino y no con destilados puede que la explicación tenga más que ver con las histaminas, presentes especialmente en el tinto y los espumosos.

Pero las histaminas no solo están presentes en el vino, así que también pueden ser las responsables de cierto malestar tras la ingesta de carnes ahumadas, quesos curados o incluso cítricos.

El científico JM Mulet, autor de Comer sin miedo, señala que todos los vinos contienen sulfitos [aparecen durante la fermentación, aunque en algunos casos se añaden más para estabilizar el contenido de la botella] y recurre a las conclusiones de un metaestudio publicado por la revista Headache [dolor de cabeza] en 2014: «Hay abundante literatura médica sobre el mundo del vino, pero lo habitual es que sea poco rigurosa».

Las alusiones a este asunto ya aparencen en textos del filósofo griego Celso, pero según el estudio citado por Mulet, la ciencia solo ha constatado migrañas vinculadas a un pequeño consumo de vino tinto (ni blanco ni espumosos) en menos del 30 % de la población, por lo que, más allá de las explicaciones mencionadas, aún queda mucho por hacer.

Y pasando de la teoría a la práctica, ¿es el posible dolor de cabeza un factor determinante a la hora de comprar vino? Mayte Santa Cecilia, responsable cuatro tiendas en Madrid, lo niega. «¡Si fuese así, los clientes no volverían!». Pero al mismo tiempo reconoce que, precisamente por las teorías que vinculaban las jaquecas a los sulfitos, la tendencia del sector está muy encaminada hacia un uso mínimo de estos compuestos, destacando la proliferación de los vinos naturales o biodinámicos.

 

Fuente: cadenaser.com

¿Por qué se llama vino blanco, si no es blanco?

Chica sirviendo copas de vino blanco

Desconocemos el origen del término «vino blanco», pero no hace falta «ser un lince» para ver que no es blanco, es amarillo. Aunque aceptaremos esta expresión al menos como forma de distinguirlo del vino tinto y el rosado.

De hecho, existen muchas gamas de colores dentro de los vinos blancos, desde el más pálido y transparente, que casi parece agua, hasta el ámbar o anaranjado, pasando por diferentes gamas de amarillos y dorados.

Dos copas de vino, una de vino blanco, la otra de vino tinto

El vino blanco presenta además otra peculiaridad, ya que es el único que se puede elaborar con cualquier tipo de uva, con independencia del color de ésta.

De este modo, para entender mejor la manera de obtener vino a partir de cualquier cepa, podemos hacer una clasificación del vino según el color de la uva empleada.

Por un lado, obtendríamos vino blanco de las uvas blancas -que, por cierto, tampoco son blancas. Las uvas blancas pueden ser de color verde, verdoso, amarillo verdoso, amarillo, amarillo dorado, o incluso amarillo rosado. Básicamente, las uvas blancas incluyen todos los tipos de uva que no son tintas, esto es, de color rojo oscuro o azulado oscuro. Con uvas blancas, siempre se obtendrá vino blanco.

Amigos tomando un vino blanco en un bar

Por otro lado, la segunda manera con la que podemos elaborar un vino blanco es un poco más complicada. El proceso implica el uso de uvas tintas de las cuáles sólo extraemos el mosto, no las pieles. El mosto o zumo de uva de la mayoría de las uvas tintas no tiene pigmentación alguna, el color procede de las pieles, donde se encuentran los Antocianos, un polifenol encargado de dar color al vino durante el proceso de maceración.

En este caso, para extraer el mosto de los racimos se pueden emplear dos técnicas, bien mediante un suave escurrido para extraer el primer mosto o mosto flor, sin dejar pasar los hollejos (pieles, pulpas, semillas o tallos), bien pasando los racimos por una máquina con rodillos (despalilladora) que rompe las pieles y extrae los hollejos a fin de favorecer la posterior operación de prensado.

En la práctica, sin embargo, son muy pocos vinos blancos los que proceden de uvas tintas. A estos tipos de vinos, blancos procedentes de uvas tintas, se los denominan «Blanc de Noirs» (Blanco de Negro, del francés) debido a que esta técnica se originó en el país galo.

Sirviendo un vino espumoso, a saber: Cava, Champagne o Prosseco

La producción de Blanc de Noirs, aunque presente en todo el mundo, es muy limitada y suele emplearse especialmente para vinos espumosos, como Champagne o Cava. También podemos encontrar algunos vinos tranquilos Blanc de Noirs en California.

De igual modo, aunque la técnica permite la obtención de estos blancos con casi cualquier cepa, las más usadas son la Pinot Noir y Pinot Meunier.

La calidad de estos tipos de vinos no difiere de cualquier otro buen blanco, si bien su valor radica en la delicadeza y esfuerzo que se requiere para obtener un vino blanco con uvas tintas.

Fuente: vinetur.com